Caracola La Música de Javier Bergia
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Tagomago

Cara uno

  mp3   El Colegio de Alvarito
  mp3   De Aquellos Años Verdes
  La Oración y el Té
  mp3   Midnight Round Mekiness
  Un Trocito de Junio
  Tagomago

Cara dos

  Frente Minskins
  mp3   Una Mañana Esencial
  mp3   Del Buen Amor
  Tal Astilla
  Dos Kilómetros de Paciencia
  Tierra a la Vista

(P) y (c) GASA 1989

  Tagomago

Grabado en la primavera de 1989, en los Estudios del Cometa de Madrid, Esperanza 6, Madrid
Ingeniero de sonido: Luis Delgado
Javier Bergia: guitarras acústica, eléctrica y española, bajo, charango, tabla india, percusión, sintetizador, voz
Luis Delgado: bendhir, k´rkebs, tin whistle, laudón, digital horn, teclados, campanas tubulares, edición de secuencias
Begoña Olavide: flauta de pico, metalófono
Cuco Pérez: acordeón Paolo Soprani
Jorge Reyes (mexico D.F.): cántaras de San Antonio
Fotos: Sanguinetti
Todas las canciones, letra, musica, arreglos y dirección musical: Javier Bergia
Tagomago es una producción de Luis Delgado y Javier Bergia para Grabaciones Accidentales (Gasa) 1989
Dedicado a la memoria de mi tio Mario
Gracias a Rafa Tranche y a todos los amigos y colaboradores expontaneos que participaron en la elaboracion del videoclip "El Colegio de Alvarito"

Cara uno

El Colegio de Alvarito
El colegio de Alvarito es un colegio normal
porque tiene una piscina y también un corral.
Es de plástico amarillo con lunares del mar
con ventanas a la playa por si quieres nadar.
Las pizarras son de goma, los pupitres de sal
porque tiene una pantalla titridimensional.
Y un gimnasio con patatas Ubeta y Betamax
porque tiene tres "culumpios",
un pin-pong y un billar.
Un caballo de carreras que se llama Yuma
toca la trompeta y también la tuba
cuando viene por la tarde trae en la montura
mermelada de naranja, mora y aceitunas.
El colegio de Alvarito es un colegio normal
porque tiene una piscina y también un corral.

De Aquellos años verdes
Quieras o no quieras recordar
algo de aquellos días de asueto,
cuando el tiempo era más ancho
y aún quedaba primavera,
cuando quise regalarte unos zapatos.
Aún oigo la luz de la farola
que alumbraba el patio de tu casa,
donde un día de noviembre
te conté que te quería,
ahora el P.S.O.E. tiena alli unas oficinas.
Que hay de aquel amor
que nos señaló
ya no queda ni la sombra.
Que será de tí,
donde fuiste a dar,
aún te queda alguna peca.
Creo que aún te gusta navegar
con tu barca de papel ALBAL
y aunque fuiste soñadora,
ahora te has hecho señora
de un pirata que te tiene prisionera.
Al colegio te iba yo a buscar,
con el corazón en un pañuelo
y de aquellos años verdes solo queda
un leve aroma de una carta
y un helado de vainilla.
Que hay de aquel amor
que nos señaló,
ya no queda ni la sombra.
Que será de tí,
donde fuiste a dar,
aún te queda alguna peca.

La oración y el té
Podría estar ahora entre mares de plata,
entre baños de vapor y fantasía,
apurando a ciertas horas del día
una oración y un té en alguna casa.
Sintiendo que el verano se deshace
sin pereza ni compasión,
antes, más bien, con la razón
que con la sabiduría.
Vamos a ver que sucede,
no se que puede ser no dices nada.
De que me sirve a mí sentirme mal,
si tu no estás ahora.
Ha venido un angel de vez en cuando
me ha llevado hasta la estación
donde sala el tren a ninguna parte
y también algun avión.
No se que esperas de la vida
cuando mañana nos crucemos,
solo un segundo en el aire,
una mirada con algo de eterno.
Vamos a ver que sucede,
no se que puede ser,
no dices nada.
De que me sirve a mí sentirme mal,
si tu no estás ahora.

Midnight Round Mekines
Una chica rubia y yo nos cruzamos en un hotel fronterizo. Me gustaron sus ojos fronterizos al final de una barra de bar de un hotel de Bayona. Sólo mi guitarra, una de ellas, podía ser su amiga en esta situación tensa. Sólo en la frontera, el corazón palpita con ginebra malagueña, salerosa. Nada hablamos ella y yo y mi guitarra no habla sola. Sólo mire a su alrededor para darme cuenta que me era familiar, como si nos hubiéramos besado en una ciudad muda, bajo la marquesina de una parada pobre. A gatas por el pasillo Salomé sentada en el sillón. A gatas por el pasillo Salomé sentada en el sillón. Cuande Fernende septeme esebe pelete.

Un Trocito de Junio
Me has llevado contigo por un trocito de mi vida no sin antes tirar la puerta y dejarte el gas encendido, el rosario de tu madre, tu maleta y mi sentido; te has llevado en una tarde, mira tú, niña fina y serena. Tú eres el amor de mi vida, tú eres la única mujer, tú eres el amor de mi vida, tú eres la única mujer. Cuando vuelva tu guitarra a romper la primavera, ten cuidado con la puerta, por favor no des portazos. Te busqué por las tabernas, por la calle, por la arena de aquella la playa de barro, mira tu niña fina y serena. Tú eres el amor de mi vida, tú eres la única mujer, tú eres el amor de mi vida, tu eres la única mujer.

 

Cara dos

El Frente Minskins
Olas en el mar, casi solo un reflejo, demasiados largos años para ver como llueve, la selva ahora o nunca. Vivo en una nube, soy una lágrima tuya, queda una estrella vacía. Vivo en una nube, soy una lágrima tuya, queda una estrella vacía. Aire de allá con olor a limón mueve tu pelo seda, queda una estrella vacía. Cada vez es más difícil verte volar como siempre. Vivo en una nube, soy una lágrima tuya, queda una estrella vacía. Olas en el mar, casi sólo un reflejo, mueven tu pelo seda. Cada vez es más difícil verte volar como siempre. Vivo en una nube, soy una lagrima tuya, queda una estrella vacía. Vivo en una nube, soy una lagrima tuya, queda una estrella vacía.

Una Mañana Esencial
Un cañón de salida y los poetas y pintores escondiendo la mano que los músicos tocan con oro mate y el tiempo de cada uno. Y los ojos de millones de estrellas entre contrastes y aguas varias; tengo el suelo mojado, los pies están duros y veo las manos a lo lejos con el mundo en los bolsillos. Los mismos ojos de aquellas estrellas que ocupan todo el cielo que ven mis nubes cansadas, Nicanor Villalta, toreo pundonoroso, gran estoqueador y muletero. Qué mañana será el que dice la brisa, hasta que lugar en el tiempo se traduce una palabra, una mujer, una ciruela, un periódico, una frontera; que mañana será el que dice la brisa. Qué cerca de la muerte está la vida cuando todo está perdido; comentaré tu vida entre mis pasos, en una merienda de ancianos, casi un siglo de mil años navegando por una oración sin aire. Despido a las gaviotas y el aire por la espalda me avisa que amanece. Que mañana será el que dice la brisa, que mañana será el que dice la brisa.

Del buen amor
Ay, cuan fermosa viene Doña Elvira por la plaza,
que talle, que donaire, que alto cuello de garza,
que cabellos, que boquilla, que color, que buena danza.
Pero, tal lugar non era para fablar en amores;
a mí, luego, me vinieron muchos miedos e temblores.
Los mis pies e las mis manos non eran de si señores;
perdí seso, perdí fuerza mudaronse mis colores.
Fa fablar con mujer en plaza es cosa muy descobierta
porque, a veces, mal atado está el perro trás la puerta.
La buhona con harnero va tañendo cascabeles
y menando de sus joyas sortijas con alheleles.
Abaxe más la palabra, dixel quen juego fablaba
porque tot aquella gente de la plaza nos miraba.
Comenzé a decir mi quexa del amor que me afincaba.
Con la gran pena que paso vengo vos decir mi quexa;
vuestro amor e deseo que me afinca, que me aquexa.
Non me tira, non me parte, non me suelta, non me dexa.

Dos Kilómetros de Paciencia
Trataba de conquistar una idea, una dama por los tejados, te deslizas dormida camino de París. El amor se despide por un momento, el verano se lo lleva lentamente, te deslizas dormida por los railes del tren. Mañana la distancia será seria, sería fácil acortar esas milésimas, convertir ese rumor en unos pasos, dejar que el tren se vaya sin ti. Te deslizas cansada por los raíles alemanes, detrás me quedo yo sin tus caricias suspendido en un sillón de orejas. Así como lo oyes, así como lo ves. Trataba de conquistar una idea, una dama por los tejados En Hamburgo te esperan en la radio y yo me quedo aquí bebiendo horchata, en Alboraya, Valencia.

Tierra a la Vista
Un poco mas allá de la playa las olas al Líbano, donde ha caído una estrella y ha aplastado una flor. Hoy no silba la metralla, se ha callado aquel tambor de otra batalla cercana puedo ver el resplandor. Solo hay bombas en el aire, en el mar flota el gasoil, son los muertos por la espalda, son las horas de dolor. Creí haber visto una luz en el horizonte o dos, casi pierdo el sentido esperando el olor de la costa, esa sombra salvadora que me lleva hasta la playa. Que me devuelva el mar mi alegre pueblecito, traigo las manos cansadas de madera, sol y esparto; de esperar que el viento deje de jugar. Quiero volver a mi casa, donde me espera la arena.

 
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