Caracola La Música de Javier Bergia
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La Alegría del Coyote

Cara uno

  mp3   Nunca te dije
  Donde una amapola blanca revienta
  María de los desamparados
  mp3   Estaba listo
  mp3  
Viento

Cara dos

  Nieves
  Neptuno
  mp3   Tomando una caña en la ciudad de Morgan
  Madre dormida
  La alegría del coyote
   

(P) y (c) FonoAstur

  La Alegría del Coyote

Javier Bergia: guitarra acústica, eléctrica, piano, percusión, voz.
Vicente Herrera: guitarra ovation de nylon
Manolo Díaz: guitarra eléctrica fender elíte
Ricardo Master: asistencia Spx-Rockman
Alvaro Peire: piano de cola Yamaha, sintetizadores
Billy Villegas: bajo "Alembic"
Tino di Geraldo: batería "Sonor"
Begoña Olavide: flauta de pico en "Madre dormida"
Ignacio el Buho: saxo tenor en "Viento"
Cuco Pérez: sintetizador dx7 en "Estaba listo"
Fermín Aldaz: violín en "La Alegría del Coyote"
Enrique Mateu: guitarra fender "Mustang" en "La Alegría del Coyote"
Pepe Milán: guitarra Fender "Telecaster" en "Donde una amapola"
Fernando Largo: d´rbouka en "Morgan"
  Grabado en los estudios de Radio Nacional de España
Madrid, primavera de 1987.
Coordinación: Vitorino del Pozo
Voces y mezclas en los estudios "Eolo". Gijón, Asturias
Técnicos de sonido: Rene de Coupaud y Pedro Bastarrica
Asistencia en Asturias: Jose Luis Bergia, Lisardo Lombardía
"Café Rialto" Oviedo´s Breakfast, lunch and other delicious stars
Diseño gráfico: Santiago Salvador y su ordenador, Jandri García
Gracias a Luis Delgado
Foto portada: Amelia Gárlez
Este disco está producido por mimenda lerenda (J. B. Cedaceros 4, 28014 Madrid)
La Alegría del Coyote" es una producción de Javier Bergia para "Fonoastur"
Editado con la colaboración del Instituto de la Juventud
Gracias a Rafa Tranche, familiares y amigos, al grupo "Llan de Cubell", y a todos los generosos expontaneos y demás que participaron en la realización del videoclip "Nunca te dije"

Cara uno

Nunca te dije
Nunca te dije que pasaba de ti
que de lejos veía tu figura caer
que la tarde se hundía entre baños de miel
que tu hermana era mi amor.
Nada te daba igual
era como hablar a la pared
discusiones, caras largas y además todas de pie
y entre zumos de limones y domingos de retén,
yo me quedaba hecho unos zorros.
Cuando tu cuerpo se tumbó en la playa en 1980
yo estaba perdido en una guerra vacía
esperando la primavera.
Nada, ya no escribo nada porque no se me ocurre nada,
con el tiempo tú te has hecho tu casita de cabello de ángel
de tu hermana no sé nada más que un día me dejó plantado
en mitad de un estribillo.
Quedan atrás días alegres, viejos bares, tu buhardilla,
mi seiscientos, un paraguas y una rana,
un teléfono sin número, una almohada abandonada
un «se vende» en la ventana.

Donde una amapola blanca revienta
Tú, desesperada en el barro
de una ciudad de ladrillos grises,
estudiante feroz, rebelde con causa.
Mal amigo te hizo pensar
en aquellos días en la sierra,
cuando la nieve seducía tu mente
por la nariz, como una poetisa de nochebuena
te desvaneces en un brazo marino de sirena,
de gaviota imposible.
Casi una novela de veneno de un mundo verde
de hierba no,
donde una amapola blanca revienta.

María de los Desamparados
Si es por ti
yo daría mi vida,
perdería la razón,
no esperaba tan pronto que dijeras adiós,
María de los Desamparados como tú y como yo,
una flor tan hermosa, una bella canción.
Hace mas de un año que no sé nada de tu vida,
sé que tarde o temprano volverás.
María
caminar por las olas de la mano del sol,
te compré sólo flores, sólo ha sido un error.
María
con tu falda de estrellas me dijiste adiós
una tarde de mayo entre la una y las dos.
Malos días se llevaron mi muñeca en un capazo.
alguien me robó lo que yo más quería.

Estaba listo
Esta listo cuando soñaba
con una ciudad dormida,
que soñaba con una ciudad lejana
de rascacielos imparables.
Como una seda de brillantes
sólo había una mujer
en la escalera de un portal oscuro;
que mientras regaban las calles
estuvo bailando en un paraíso de luces,
tomando una copa verde
de raso en lo mejor de la ciudad.
Escondida entre sus piernas
volaba por el espacio,
por volver cinco segundos
a una cueva redonda llena de humo.
No sabía como esperarte
cuando estabas a punto de llegar,
jugaba a pasearme por un pasillo
perdido de miradas.
Como una seda de brillantes
sólo había una mujer
en la escalera de un portal oscuro.

Viento
Cuando la noche se te venga encima como una tonelada,
una flor, un ramo de verduras, un pasado incierto, seguro.
Un futuro abierto, un reloj, un tiempo, soy como tú,
un poco viento.
Cuando el sol entra por tu ventana,
una campana de palomas
te traerán por los sueños del verano
entre la duda y el deseo,
y el calor de julio y el frío en la espalda,
y en la mano la arena,
viento.
Cuando te sientas como un pez perdido
en el mar inmenso de nadie,
una luz titileante, una estrella prometida,
y en la playa una ola vieja,
soñarás con ser una brisa,
viento.

 

Cara dos

Nieves
No sé nada de ti
apenas que no te gusta planchar.
Una vez más bajas por la cuesta
con tus botas rojas,
al niño hay que cuidar,
cargada de paquetes, Nieves.
Otra vez
la Ronda de Segovia día tras día
de nueve a una, de ocho a cinco.
Nieves,
apenas sigo tu mirada,
de lejos veo como te deslizas
por las aceras
y mañana en un bar quizás un minuto.
No te olvido y sé que te quiero,
oye: un abrazo Nieves.

Neptuno
Llega el invierno de un año más,
otoño tan tierno porqué te vas.
Las hojas caían por el bulevar,
los árboles viejos no paran de hablar
con el águila que muerde la cola del león,
con los pájaros verdes locos del río,
con la primavera de otro planeta,
con una caracola de Neptuno.
Llega el verano sin avisar,
la primavera porqué se va.
Se va la nieve, llega el mar,
otoño tan tierno dónde estará.
Con el águila que muerde la cola del león,
con los pájaros verdes locos del río,
con la primavera de otro planeta,
con una caracola de Neptuno.

Tomando una caña en la ciudad de Morgan
Buenos días he perdido seis sueños
en este viaje tan largo,
calmen a los pavos, la radio pica
y los calamares,
desayunan bocadillos de almendras
a la luz de luna llena
y tan lejos diez horas de sueño
y todo el día buscando.
Dejaré una canción en la ventana
para cuando llegue la noche,
tu estarás dormida en tu almohada
de espuma y algodón.
Cuánto tiempo he dedicado a ti,
mi mente se confunde con un sueño,
un poco más allá de la playa
estarás tú.
Tomando una caña en la ciudad de Morgan
con el precio de una sola entrada
tocaba el piano en un futuro atardecer.

Madre dormida
Madre dormida debajo de veinte siglos
avanzando a lo largo de una noche fantasma,
llevas tu pelo cubierto con treinta mil flores
y la lluvia sonríe dormida de mil amores.
Qué me traerás mañana diferente,
soñando siempre contigo hace tiempo ya.
Madre dormida sin saber todo,
qué poema hay en ti madre,
madre del invierno.
Juegan contigo los niños en primavera
y el verano te espera escondido por entre los bosques.
El viento de otoño te busca por los caminos,
mil abrigos que el frío en invierno no ha sido tu amigo.
Qué me dirás mañana diferente,
al alba te oiré cantar por los senderos.
No despiertas de día
y me vistes de noche,
qué poema hay en ti madre,
madre del invierno.

La Alegría del Coyote
 
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