Cedaceros4 La Música de Javier Bergia
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Caracola

  Callejón del Alivio
  A Descerrajar
  A Contratiempo
  Alhambra
  Adiós Madrid
  mp3   Caracola
  La Canción de Joaquín Nabuco
  Un Caso de Mala Suerte
  mp3   Viejas Palabras son Cristal
  Adoquines y Cornetas
  Un Obsequio del Universo
  mp3   La Tierra es una Cesta de Manjares


(c) y (P) SAGA 1993

  Caracola

Javier Bergia: guitarra, guitarro manchego, d´rbouka, tabla india, ahual, bendhir, tabila, voz
Clara Serrano: voz
Luis Delgado: xiao, didjeridu, cántaras, ambientes
Xavier Macaya: zanfona, violin
José Luis Bergia: bajo Fender Jazz Bass
Juan Alberto Arteche: sitar
Cuco Pérez: acordeón Paolo Soprani
Gaspar Paya: guitarra española Hnos. Conde
José María Climent: cornamusa, mandolina, viola
Jaime Muñoz: flauta
Pedro Blanco: arpa, flauta de cerezo
Manuel Terán: tabla
Wafir Sheik: laúd árabe
Josean Korral: Uilleann pipes
Víctor Barral: bodhram
El ilustre luthier Jesus Reolid terminó el guitarro manchego a punto para la grabación de este disco
  Grabado en los estudios Tagomago, en Val de Santo Domíngo, Toledo, y mezclado en la unidad móvil de Madrid durante los meses de marzo y abril de 1993
Técnico solateras: Javier Bergia
Diseño y fondo de carpeta: Javier Bergia
Acuarela de portada: Tineo, Manuel Díez Pernía
Acuarela de interior: Chris Gerard
Foto: Kim Lleras
Todas las canciones, letra, musica, arreglos y dirección musical: Javier Bergia
A la memoria de mi padre
Tagomago es una producción Saga, sello fonográfico independiente, dirigida y realizada por Javier Bergia
Oyes!!

Callejón del Alivio
Ya no llueve y sale el sol, doce tiras para hoy canta el ciego de la esquina. Dan las diez en el reloj asmático y anciano del comedor de la pensión del callejón del alivio. Pasa una señora mayor y lentamente se disuelve por un pasillo infinito y bicolor, blanco y negro, callejón del alivio, quién te ha visto y quién te vio, callejón del alivio. Hay un gato en el balcón, el invierno se acabó y llegó la primavera, menos mal. Se oye una televisión, sombras en el callejón, huellas en la carretera y en la calle el publico pasea, se estremece y se marea, se consuela con vivir dignamente, y sólo en la pensión del callejón del alivio el tiempo nunca pasa y casi siempre son las diez menos cuarto, más o menos, qué curioso, callejón del alivio, hay un gato en el balcón, callejón del alivio.

A Descerrajar
Dentro de la casa cerrada, el recuerdo del calor humano, de la vida no queda nada si quemamos las horas en vano. Hoy todo se torna distinto, la mirada se viste de frente, el calor se disfraza de frío declarando la guerra a la gente. A descerrajar, a descerrajar, a descerrajar. Las ideas que siguen ausentes agonizan de pie lentamente y a pesar de los días brillantes, la ciudad se consume invidente y los rostros que falsos brillaban hoy se apagan por fin grátismente, qué esperabas ingenua monina, una bala de fe transparente. A descerrajar, a descerrajar, a descerrajar. Se acabaron los bares de moda y la estúpida sed de la gente, es ridícula toda esa masa, sin cabeza, ni pies, deprimente. Dónde vas Alfonsina querida si te empeñas en ser diferente. No te creas que ya no te quiero, es que no te los pude traer.

A Contratiempo
Tienes ya la frente acartonada de tanto navegar a contratiempo, hay algo de nostalgia en tu mirada, la sombra de un notable aburrimiento. Años de bohemia tan dorados, ingrávidos minutos tan felices, a nadie le dan pena tus pecados, de nada te consuelan los matices, y un curioso interés en saber porqué. Será que sin querer la arena del desierto llegó a tu corazón dormido pero abierto. Será que por pasar, los años no han dejado y tal y como ayer contigo se han pasado, y un curioso interés en saber porqué. No quiero por favor hacerte daño, si acaso por lo menos consolarte, no es todo tan horrible como dices, no hay nada que no pueda repararse. Qué lástima que el pulso de la vida contigo irremisible se ha cebado, no hay nada como un poco de aire fresco, después de un elixir envenenado, y un curioso interés en saber porque.Tendrás que decidir de hoy para mañana dejar pasar la luz que aguarda en tu ventana. Verás que sin razón te diste una patada, no pierdas la ilusión ni un ápice de nada, y un curioso interés sin saber porqué. Sabemos que no queda más remedio, fracasos, zancadillas a porrones. Si vieras más o menos el promedio del club de solitarios corazones. Se trata de flotar sin marearse, confiarse por la ruta de la seda, la única más corta que nos queda, el tren del que algún día hay que bajarse, y un curioso interés en saber porqué. Por qué será que así, la vida se hace un bruño, las horas de placer se aferran como un puño. Habrá que adivinar la ruta y el destino, siniestro caminar, y a veces no hay camino, y un curioso interés en saber porqué.

Adiós Madrid
Volar por encima de los tejados cuando suenan las cien campanas anunciando que son las cinco a grito seco y limpio. Millones de corazones heridos, soñando que están despiertos, dormidos entre los arboles del fondo. Se evaporan los primeros charcos del invierno tenue como el silbido del tren de hierro crudo. Recuerdos encerrados en un cajón a presión, en un armario muerto de miedo. Como todo lo que ya no tiene interés ni sentido, por eso es lamentable que tú te hayas ido.

 

La Canción de Joaquín Nabuco
Joaquín Nabuco de Araujo fue un hombre bueno y muy cabal, Brasil la patria que le vio nacer, también le vio morir. Vivió por una causa igual que Oswaldo Cruz el que aplacó la fiebre de oro que al final enloqueció a los galimpeiros. Luchar contra la esclavitud, propósito incondicional, Joaquín Nabuco defendió con su discurso la igualdad. El mundo es multicolor, sembrar patatas en el mar, criar gallinas en el aire o cabras en Minas Gerais.

Un caso de Mala Suerte
Te recuerdo que jugabas con la muerte al ajedrez y curiosamente perdías una noche fría de Marzo. Por entonces la vida te dio ya varios reveses por meter el dedo en la sopa. A pesar de todo y después de tanto tiempo creo que sigues en un valle de esperanza y problemas. Hay muchos como tú, tantos como tú, sin nada igual que tú, tan pobres como tú. Ahora es imposible dar marcha atrás y además el futuro que viene es borroso e incierto. Poderoso caballero es don dinero y es necesario para jugar con el fuego. Hay gente que habla de libertad, ellos si pueden elegir de lo mejor lo más bueno y hay muchos como tú, tantos como tú, sin nada igual que tú, tan pobres como tú. No hay nada previsto para ti y si lo hay no puede ser nada bueno. Nadie más que la luna te contempla posando para ella y pasando frío en un banco. A los ojos de la gente, tú eres el ejemplo que habría que evitar, un caso de mala suerte y hay muchos como tú, tantos como tú, sin nada igual que tú, tan pobres como tú. Que será de ti, dónde irás a dar, si nadie se hace cargo de tu vida, solo en un cenicero. Parece increíble que muchos perros viven mejor que tu y ellos no tiene la culpa. Lo que más me duele es tu mirada blanca que inevitablemente se me clava como mil puñales, y hay muchos como tú, tantos como tú, sin nada igual que tú, tan pobres como tú.

Viejas Palabras son Cristal
Fue un encuentro, una coincidencia, el diez y el once que casualidad, mis gafas empañadas confundían la imagen aparente de tu rostro. Nadie sabe como fue, pero así se escribe la historia, frente a frente y en el mismo vagón, menos mal que tuve esa suerte. Ahora que estoy de nuevo cerca de ti, presiento por un momento que puedo perder la ocasión de decirte lo mucho que te quiero. Voy buscando tu cariño, voy andando sin pisar, sólo hay ondas en el aire, tropezamos al hablar. Yo padezco de melomanía, cae la tarde por el arenal, tu mano presiona sobre la mía, será un intenso beso digital. Sólo se vive de ilusión una vez y mientras dure todo es bueno; al fin y al cabo todo es una quimera, por eso yo te quiero. Tu mirada ya no es la de ayer, qué bien, la magia de tus ojos fijos en mi pensamiento mientras el viento mueve tu pelo. Viejas palabras son cristal, el hielo se deshace. Entre los dos, tu paraguas de señora, la lluvia nos transforma. Ahora que estoy de nuevo cerca de ti, no quiero perder el tiempo; no quiero perder la ocasión de decirte lo mucho que te quiero.

La Tierra es una Cesta de Manjares
Destaca en la cestita de colores, la lata de sardinas con tomate, tesoro generoso de valores, del mar tan apreciado escaparate. El frente campechano de aquel vino, burlándose del mundo en la fresquera, contando poderoso como es fino, la muerte por el corcho que le espera. Y qué decir del tufo de ese queso, con todo esmero ha sido elaborado, tan duro, tan enjuto, un poco tieso; le han dado ya de alta, está curado. Manchego debe ser por la ranura, al fin y al cabo leche de la oveja, que come pasto, muere y no se queja, y dicen que está buena pero es dura. Resalta entre los grandes embutidos, de elogios y virtudes un dechado, no tiene pues defecto el embuchado, de tomo y lomo en todos los sentidos. No todos los jamones son iguales, de pata negra, fino y alargado hay uno con poderes anormales que la naturaleza le ha otorgado. La tierra es una cesta de manjares, porque uno tiene que llegar a viejo, la vida en una lata de cangrejo, buscando paraísos singulares.

 
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